¿Quién tiene las llaves de tu voz, tu dinero y tu inteligencia?
Si otro puede apagarlos, nunca fueron realmente tuyos.
La libertad en este siglo exige redes abiertas, herramientas soberanas y ciudadanos que no pidan permiso para pensar, hablar ni construir.
Si otro puede apagarlos, nunca fueron realmente tuyos.
La libertad en este siglo exige redes abiertas, herramientas soberanas y ciudadanos que no pidan permiso para pensar, hablar ni construir.
1