Las revueltas son cíclicas. No importa el país, la época ni el detonante concreto. La gente resiste, traga, se adapta… hasta que un día simplemente dice basta. Puede ser el pan que ya no alcanza, la corrupción descarada, una norma ridícula o simplemente esa sensación acumulada de que cada año trabajas más y vales menos. No es ninguna novedad. Es un patrón que se repite desde hace siglos.
Lo extraño no es que estallen protestas. LO EXTRAÑO es contra quién o contra qué se dirigen realmente.
Se apunta a los políticos, a los gobiernos, a los presidentes, a los partidos de turno. Se grita, se marcha, se vota por “los de enfrente” con la esperanza de que esta vez sea diferente. Y CASI NUNCA LO ES. Cambian las caras, los eslóganes, los colores de las corbatas o sin corbata… pero la estructura de fondo permanece intacta. La maquinaria sigue girando. Porque el verdadero poder pocas veces está donde la gente lo busca. Reside en algo mucho más silencioso y por eso mucho más efectivo 👉🏼 EL CONTROL DEL DINERO.
Quien domina la moneda domina el tiempo y el esfuerzo de las personas. Decide cuánto vale tu hora hoy y cuánto valdrá dentro de un año. Decide si guardar para el futuro es una inversión inteligente o una sentencia de pérdida garantizada. Ese es el NÚCLEO del SiSTEMA… y casi nadie lo señala como el origen profundo de muchas de las quejas que llenan las calles.
Mientras la mayoría de las protestas piden que el poder se comporte mejor, #Bitcoin hace algo mucho más radical y peligroso para el statu quo: permite dejar de alimentarlo. No hace falta asaltar parlamentos ni tomar sedes bancarias. Basta con retirar tu riqueza de su radio de acción. Basta con que sus instituciones dejen de ser imprescindibles. Y eso es subversión de la que no se puede encarcelar fácilmente.
La contradicción salta a la vista. Mucha gente sale a la calle porque todo se pone cada vez más caro… pero siguen guardando su sudor en una moneda "programada" para devaluarse sin parar (€,$,£..). Se quejan de que no llega a fin de mes, pero normaliza un sistema donde unos pocos imprimen dinero de la nada mientras el resto entrega años de vida a cambio de papelitos que pierden poder adquisitivo año tras año. Se habla mucho de abuso de poder, pero se pasa por alto el abuso más antiguo, constante y estructural de todos.
#Bitcoin no es una bandera ni una consigna pegada en una pared. Es una forma silenciosa y práctica de decir “no” sin tener que gritar. Es sacar tu tiempo, tu trabajo y tu futuro del circuito que los succiona constantemente, lejos del alcance de quienes lo controlan. No se necesita ser un genio de la tecnología ni entender cada detalle técnico. Basta con captar lo esencial, quien controla la emisión y el valor del dinero, CONTROLA LA SOCIEDAD ENTERA.
Ahí radica la gran ceguera colectiva. Todavía no se ha entendido Bitcoin como lo que realmente es, una herramienta de desobediencia civil práctica, una renuncia tangible al mecanismo que da poder real a estados y bancos centrales, eso es decidir arbitrariamente qué vale tu esfuerzo y cuándo deja de valerlo.
Se protesta contra los efectos mientras se sigue abrazando, o ignorando, la causa raíz. No hace falta llegar a los extremos de Cuba, Venezuela, Irán o cualquier otro lugar donde la cosa ya explotó del todo. A veces basta con elegir la salida lateral antes de que te toque estar en la calle con una pancarta… o esquivando un gas lacrimógeno.
La pregunta sigue en pie ¿cuándo vas a tomar la pastilla naranja? 😏 #Bitcoin .
Siempre fue #Bitcoin nunca fue Crypto.