El camino del silencio y la atención: Qué es el budismo zen
Una mirada simple a la práctica espiritual que busca la claridad mental a través de la meditación sentada y el despertar en la vida diaria
El budismo zen es una escuela de pensamiento y práctica espiritual que nació en China durante el siglo VI bajo el nombre de Chán, el cual se extendió después a Vietnam, Corea y Japón, donde tomó el nombre con el que lo conocemos hoy en día. A diferencia de otras corrientes religiosas, esta filosofía no se centra en el estudio de libros sagrados largos, la memorización de leyes estrictas o la adoración de un dios creador, sino en la experiencia directa de la realidad a través de la mente humana. La palabra zen proviene de un término antiguo que significa meditación, y esa es la herramienta central de toda su estructura. Los practicantes buscan limpiar la mente de pensamientos inútiles, preocupaciones por el futuro o arrepentimientos por el pasado para poder ver el mundo exactamente tal y como es en el momento presente, sin juzgarlo ni intentar cambiarlo.
La base de todo el budismo zen es una práctica llamada zazen, que se traduce de forma sencilla como meditación sentada. Para realizarla, la persona se sienta en un cojín con las piernas cruzadas, mantiene la espalda completamente recta, los ojos entreabiertos mirando hacia el suelo y se enfoca por completo en sentir cómo entra y sale el aire por su nariz. Durante este ejercicio de silencio, la mente no debe ponerse en blanco a la fuerza, sino que se aprende a observar los pensamientos que van llegando como si fueran nubes que pasan por el cielo, dejándolos ir sin atraparlos ni enojarse por su presencia. El objetivo de estar sentado en silencio no es alcanzar un estado místico o flotar en el aire, sino entrenar al cerebro para que deje de crear problemas imaginarios y aprenda a descansar en la tranquilidad del aquí y el ahora.
Esta búsqueda de la atención no se limita al tiempo que se pasa sentado en el cojín de meditación, sino que se debe trasladar a todas las acciones de la vida cotidiana. En los monasterios zen, actividades comunes como lavar los platos, barrer el patio, cocinar la comida o cultivar el huerto se consideran tan importantes como la meditación misma, siempre y cuando se hagan con una concentración absoluta en lo que las manos están tocando en ese instante. Si una persona está comiendo, solo debe comer; si está caminando, solo debe caminar, evitando hacer varias cosas a la vez o distraerse con ruidos mentales. Esta forma de vivir enseña que las respuestas a las grandes preguntas de la existencia no están en un lugar lejano ni en el cielo, sino en las cosas más simples y comunes que hacemos todos los días.
A lo largo de los siglos, los maestros zen desarrollaron un método de enseñanza muy particular basado en unas frases o acertijos lógicos llamados koans. Estas pequeñas historias o preguntas no tienen una respuesta lógica o científica, como cuando un maestro le pide a su alumno que escuche el sonido que hace una sola mano al aplaudir. El propósito de estos acertijos es obligar a la mente racional a detenerse, rompiendo los esquemas lógicos tradicionales para que la persona experimente un chispazo de comprensión directa que no se puede explicar con palabras sencillas. El budismo zen se mantiene en la actualidad como un camino directo y práctico para cualquier individuo que busque reducir el sufrimiento mental, calmar la ansiedad y encontrar una paz profunda mediante la simple observación de la realidad tangible.
— A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso
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