https://youtu.be/a8wgWaSfZ3oLa cuestión no es que los políticos nos mientan, sino que somos nosotros los que les pedimos que lo hagan.
Hoy en día, la política no describe la realidad, nos ofrece promesas que, aunque nunca se cumplen, nos dan esperanza. El electorado vota fe. Y esa fe solamente puede mantenerse mediante reconfortantes mentiras que nos protejan de la cruda realidad.
En este aspecto, los medios de comunicación juegan un papel fundamental. Antaño fiscalizadores del poder político, compiten hoy por las subvenciones. Ahora ya no es necesario demostrar nada, pues la emoción reemplaza al dato objetivo.
En conclusión, la mentira política no es un error del sistema, es su motor, ya que somos la ciudadanía quienes les exigimos que nos acaricien los oídos. Los políticos se limitan a ofrecer lo que el votante demanda.
La pregunta importante no es por qué nos mienten sino, ¿qué pasaría si no lo hicieran?
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