Tu hígado no produce glucosa. La convierte de aminoácidos, un proceso llamado gluconeogénesis, diseñado para emergencias, no para tu desayuno. Al eliminar los carbohidratos, detienes la oscilación constante de insulina y permite que tu cuerpo acceda a grasas y proteínas con eficiencia quirúrgica. No es una dieta, es un reset metabólico. La ciencia no negocia, y los resultados en biomarcadores son innegables.