Venezuela se encuentra en un umbral donde la transición no es solo un evento político, sino un renacimiento espiritual y social. Para que el cambio sea sólido y duradero, la reconstrucción debe empezar desde el tejido humano, rescatando la esencia de lo que somos.
1. Alteridad: El reencuentro con el "otro"
La crisis nos ha fragmentado, pero la solución reside en reconocer al prójimo. Practicar la alteridad significa entender que el bienestar de mi vecino es también el mío. Es dejar atrás la polarización para construir una identidad común basada en el respeto y la empatía.
2. Resiliencia: Transformar el dolor en motor
Los venezolanos ya demostramos que somos capaces de resistir lo inimaginable. Ahora, esa resiliencia debe evolucionar: ya no se trata solo de aguantar, sino de usar lo aprendido para innovar, emprender y levantar al país con una fuerza que nace de la adversidad superada.
3. Lucha Social: Compromiso por el bien común
La lucha no termina con un cambio de mando; la verdadera batalla es diaria por la justicia y la integridad. Debemos ser ciudadanos activos que exijan transparencia y que, a su vez, actúen con honestidad en cada pequeña acción. El bien de todos se construye cuando el beneficio personal no pasa por encima del derecho ajeno.
Tres sugerencias para triunfar
